Esquema de las caracteristicas de la novela
La novela se convierte en una herramienta de cambio social.
Reflexiona sobre los valores y principios de la sociedad. El conflicto, elemento central, impulsa la acción y el desarrollo de los personajes. La novela se reinventa constantemente. El lenguaje se convierte en una herramienta para transmitir emociones y significados.
Se rompen las convenciones tradicionales y se desafían las expectativas del lector. El realismo, aunque no siempre presente, es una tendencia importante. Se entrelazan subtramas con el argumento principal, creando intriga. La resolución, a menudo compleja, cierra los hilos narrativos.
Permite conocer sus pensamientos, sentimientos e intenciones. Los personajes y situaciones se presentan de manera verosímil. Presenta personajes desarrollados en un entramado de sucesos interconectados. La diversidad temática es una característica esencial de la novela.
Refleja el habla y la cultura de la época. Se exploran sus motivaciones, miedos y deseos profundos. Los capítulos y las partes organizan la historia de manera coherente. El uso de recursos literarios enriquece la experiencia del lector.
El simbolismo, presente en diversos elementos de la novela, enriquece la interpretación. Cada novela ofrece una visión particular del mundo. La novela, un género narrativo extenso, se distingue por su complejidad estructural. La novela se convierte en un espejo de la sociedad.
La estructura guía el ritmo y la tensión del relato. Puede ser omnisciente, con conocimiento total de los hechos y pensamientos. Aborda problemáticas sociales, políticas y culturales relevantes.